Una neblina espesa aplasta la tierra.
Leo las notas anteriores. Me cuesta reconocerme en ellas. Parecen haber sido escritas por otro. Pero ¿por quién?. Mi compañía apenas sabría escribir. Y aunque supiera, el stock de palabras disponible no superaría una carilla. En las notas no hay errores de ortografía, al menos que sean muy ostensibles. Por lo que veo las palabras tampoco varían demasiado. Advierto con cierto asombro que mis notas tienen un estilo. Aún sin proponérmelo, asoma mi voz en las repeticiones.
Día ocho del mes segundo. El tiempo acompaña, el trabajo avanza. Tenemos gasoil. Sobra comida. Hay más bidones de glifosato vacíos que llenos.
Leo las notas anteriores. Me cuesta reconocerme en ellas. Parecen haber sido escritas por otro. Pero ¿por quién?. Mi compañía apenas sabría escribir. Y aunque supiera, el stock de palabras disponible no superaría una carilla. En las notas no hay errores de ortografía, al menos que sean muy ostensibles. Por lo que veo las palabras tampoco varían demasiado. Advierto con cierto asombro que mis notas tienen un estilo. Aún sin proponérmelo, asoma mi voz en las repeticiones.
Día ocho del mes segundo. El tiempo acompaña, el trabajo avanza. Tenemos gasoil. Sobra comida. Hay más bidones de glifosato vacíos que llenos.