ensayar la escritura

El cautiverio de la imagen

la vela

vela
bela
vigilia
vela de navegar
el mástil
Colón conducido por la ambiciòn del capital
otro odiseo

autobiogràfica

Quisiera callar todo lo que hice. Leer una sola y escueta historia de mi vida, donde sólo se me adjudicaran las cosas que no me animé a hacer.

sala llena

Yo fui Catita,
Catalina Muñoz
Catita
la estrella de cine.

Yo sola en la sala
de cine
a la tarde
lloro
lloro
y lloro
viendo a esa actriz
de nombre inglés
que ni siquiera sé pronunciar
y lloro
porque entiendo
que su vida
del espectáculo
es como la de las estrellas
que deben su luz a la muerte
ella una estrella de cine
ella
ella que justifica el lujo de hoteles
autos y joyas
ella que es capaz de soportar
las fantasías que el mundo deposita en ella
y lloro porque
ella es una injusticia
enorme
impune
brilla
porque ninguna de nosotras es ella,
depende de nuestra oscuridad
para poder iluminar la pantalla
como las estrellas en el cielo.
y yo en la sombra
de la sala
lloro porque
no quiero ofrecer más mirada
al sacrificio del espect{aculo
de otro
no quiero pagar más la entrada
a la fiesta que no me invitan
no quiero que nadie
mas brille por mi oscuridad

hablo del abismo
que separa
la butaca del escenario.

una injusticia


cine casi vacío

Lo nuevo es el retorno de la novedad

En los ojos del recuerdo brilla la sed de venganza

en el retorno de la conciencia
que es recordar
en ese pliegue
se aloja la posiblidad de la venganza


¿por qué siempre me gustó asumir
el dolor ajeno como propio?
que los demás me den motivo para sufrir
como si así pudiera mantener abiertas mis heridas

Odio escribir

Los odió a todos. Al Editor para empezar, a los Agentes, a su Representante y odió a todos los que habían contribuído a realizar la edición especial de sus obras completas. Esperaban con paciencia que la muerte lo encontrara, para publicar sus obras. Leyó también entrevistas a escritores que consideraba amigos o al menos colegas, donde contaban anécdotas y ofrecían sus intimidades sin verguenza. Los odió a ellos también. Después se odió a sí mismo, su ingenuidad e ignorancia. El jamás había sido dueño de lo que había escrito, si lo había hecho era por un total abandono y entrega de sí. Su obra ya no lo necesitaba, era un claro ejemplo de que podía prescindir de él.
Consigue un ejemplar.
Quizás fue ese odio rascó de sus huesos fuerza para escribir su última obra. Debía lógicamente negar todo el resto. Debía refutar su propia obra. No poder ser puesta en serie con su producción anterior.
Final infeliz
Sin embargo, el destino que en nuestra época sigue fiel los dictámenes de las divinidades del mercado no le permitió al Ecritor salirse con la suya. Cuando el manuscrito llegó a las manos de los Editores, estos resolvieron no publicarlo. Si el Escritor tiene razón, deberíamos creer que el lenguaje no salió inmune a su obra.

La novedad, de nuevo

Detrás de la cortina blanca, hay una cortina plástica. La cantante tira sangre sobre ella, y chorrea.

***

La cantante come una flor de Loto.
Dicen que aquellos que comen una flor de loto ya no regresan a su país. Mi mejor amigo hace unos años empezó a hacer de su vida un desierto de sal. Cuando toca la guitarra la tensa con sus tripas y cuando compone desordena el cielo. Pero está haciendo de su vida un desierto de sal. Yo creo que su sed secó el mar. Por las noches la luna lo pasa a buscar. Rescatan plata de los bolsillos de algún pantalón y
Alumbra las noches con su desierto de sal.
Figuras de sal, hace un ídolo
perdido en el espejismos de esos reflejos, no se encuentra

Vestida de munsulman, con una ametralladoray balas cruzadas tira disparos en la pantalla.
Todos tuvimos nuestro Vietnam.

***

Mi problema es. Mi problema es digamos.
Mi problema es, un problema.
Pero no es siempre un problema.
Yo no soy de las que se enorgullece
de tener un problema
y lo engordo de angustia.
Tampoco soy de las
que se meten en problemas
para tener algun
problema que los dignifica.
EL problema no dignifica.

Mi problema es cuando
el problema me tiene a mí,
ahí es un problema.
Ahí soy yo el problema,
toda yo
el problema
toda yo
no puedo ser otra cosa,
y todo todo es un problema


el trabajo que tengo
un problema
el trabajo que quisiera tener
otro problema
la familia que de vez en cuando veo
papá, mamá y hermanos
es un problema
la parte de la familia que decidí
que no quiere ver más
es un problema

los mil pesos de alquiler
un problema
menstrual

el chico que elegí
otro problema menstrual
a quien le digo que amo
es un problema
a él, el único que no quiero se acueste con otras
es un problema

tanto como decirle que no lo quiero más
que quiero más llorar su ausencia
que comprobar los desencuentros
que no espero más la llegada de sus cambios
que impaciente quiero que se acerque su alejamiento
que nuestra relación le pertenece
a la costumbre
y al temor de separarnos
o sea, a lo peor de nosotros
el amor es un monstruo
que nos debilita
cada vez más

que es cierto que alguna vez
nuestra pareja
absorbiò la triste soledad
que éramos cada uno,
y que asfixiarnos
entre nosotros
era la única manera de respirar
es cierto que durante mucho tiempo
los problemas parecían
haberse alejado
tanto que dejamos
ingenuamente
de creer ellos

que al despuntar
nuestro amor
se cargó con dos muertes
la tuya y la mía
y ninguno deseaba más que el otro
ese sacrificio
y ahora que se está muriendo
el amor que nos alojaba a los dos
el problema es saber si
cuando se le corten a ese monstruo
las dos cabezas
quede alguna viva



que decidí
es un problema
que nuestro amor murió
en
es un problema
este país
mi ropa
es un problema

***

En ese tiempo
yo pasaba fuera de mí
era una pura exterioridad
todo me rozaba
el reptar de una hoja
por el suelo
era en mis oídos
un rasguño
no quedaba nada de mí
había entregado
mi intimidad
y ya no había interior
al que volver


no tenía que reunirme
estaba toda dispersa
en el mundo
explayada
las cosas se rendían
ante mí
y yo las redimía
con sólo mirarlas
no tenía posibilidad
de volver
de volver a mí
estaba toda ida
fugada en el mundo
que era puro ofrecimiento
invitación interrumpida
confesión en voz alta

***

LA NOVEDAD,
DE NUEVO