No tiene cara de tener pocos amigos, tiene cara de tener ninguno. Nada en él sugiere la amistad o conduce a la simpatía, al chiste. Es alto, de altura seria. Camina erguido y sin trastabillar. Es cierto que es callado. Reacio a la palabra como aún dice su ex. Pero no por callar cosas, sino porque como se ve aunque no se lo entienda, guarda mucho silencio. A veces, siente que está adentro de ese silencio y que casi no hay lugar para él ahí. Esto que se ve de él, le resulta muy útil en el trabajo. Su lugar de jefe.
Cena canival.
Sonríe. Por primera vez, oye el silencio que lo acompaña desde hace años, el silencio que es hace años. El silencio que empieza a hablar es el odio. Un odio inmemorial, prehistórico. Apenas si le pertenece.
Cena canival.
Sonríe. Por primera vez, oye el silencio que lo acompaña desde hace años, el silencio que es hace años. El silencio que empieza a hablar es el odio. Un odio inmemorial, prehistórico. Apenas si le pertenece.